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sábado, 26 de abril de 2008

Esta vez, no...

El humor se asemeja al aceite que le pongo a mi máquina de coser cada tanto y hace que vuele sobre las telas y que la costura me quede parejiiiiita y no me haga renegar porque se cortó el hilo o que se salta una puntada o todos esos detalles que pueden transformar la hechura de ese vestido primoroso en una pesadilla digna de una peli de terror.... El aceite no cose,claro, pero cómo ayuda a coser!!!



Se puede vivir sin humor? calculo que si, que se puede. Es mas, diría que ahora que lo pienso me he cruzado con mas de uno de esa clase con signos vitales. No me atrevería a decir que estaban vivos... En fin, el humor es algo imprescindible en mi caso. Me ayuda a vivir, así de simple.



Pero esta vez no habrá humor en mis palabras. Es imposible trocar gritos en carcajadas cuando de violencia se trata.



Hace ya unos años, abrí una página de violencia familiar. Lo hice debido a una amiga de éstas que leemos en alguna pagina de chat, pero que aprendimos a conocer y querer como si la hubieramos mirado a los ojos diariamente.

No hacía falta demasiada destreza para reconocer su desesperación. Era obvia. Traté de ayudarla, como pude, como se me ocurrió en ese momento y abrí esa pág. Grande fue mi sorpresa, cuando dicha pag empezó a recibir pedidos de ayuda, cooperación desde otras paginas y comentarios. Parecía entrar mucha gente a leer, opinar y escribir. Muchos, salvo la amiga que me había movilizado a hacerla.

Me dolía su ausencia, su falta de interés. Me parecía que si estaba sufriendo y alguien de buena fe le brindaba ayuda, era por lo menos descortés no escribir ni un renglón.

Demoré un tiempo hasta que comprendí que no era que ella no quisiera salir de ese estado en el que vivía, sino que literalmente no podía hacerlo. Entendí eso cuando empecé a aprender sobre el tema. Leí, charlé, escuché muchísimas historias y fui comprendiendo algunas reacciones.

Por eso hoy, cero humor.

Porque escuché que un presentador bailantero, había amenazado a un sr. involucrado con su ex pareja. Ella contó que la perseguía telefónicamente y que por ejemplo le daba miedo que él siempre supiera en que ciudad estaba trabajando, en que hotel se hospedaba, etc. Este tipo de obsesiones, suele terminal mal, ya que el perseguidor cree tener el derecho total sobre la otra persona. Algo así como ser el dueño de alguien en cuerpo y alma.

No soy psicóloga, pero fuí una víctima de un enfermo de celotipia, mejor olvidar.

Tambien escuché el increíble caso en Austria del padre que secuestró a su hija, tuvo 7 hijos con ella y mantuvo esa mentira durante 24 años.
Un horror, sin dudas, y una hasta podría llegar a creer que la madre jamas sospechó nada. Es para dudar, pero... quien sabe.... tal vez, a lo mejor...

Eso sí, cuando hoy supe que el victimario éste, violaba a su hija desde que ella tenía 11 años ya no tuve dudas de la complicidad de la madre en este delito. Tal vez no por comisión, pero seguramente por omisión. Esta señora puede no haber sabido donde estaba su hija, me cuesta creerlo pero supongamos que así haya sido. Ahora bien, desde los 11 hasta los 19 que la chica fue privada de su libertad? En que condiciones de ceguera vivía? Puede una madre no saber nada de nada?

Me inclino a creer que toda esta familia era un núcleo enfermo. Tanto el padre como la madre, son culpables directos de todo ésto. La madre por lo menos responsable. Lo peor de todo es que sus hijos, probablemente repitan alguna historia. Recemos porque el daño que sufrieron termine en ellos.

Esta puede ser un ejemplo extremo. Pero está lejos ser algo fuera de lo común y en parte al menos, tiene ribetes bastante comunes con tantísimas historias que escuchamos a diario.

Una directora de escuela me contó de un alumno suyo que vivió atado por años. No por el enemigo, sino por su abuela porque se "portaba mal".

Noticia de hoy. Un juez que originariamente condenó a 10 años de prisión a una madre que obligaba a prostituirse a su hija menor, cambipo su pena a 1 año al comprobar que la madre había sido víctima del mismo delito por su propia madre, quien a su vez había sido iniciada por la suya. Es decir, 4 generaciones de prostitutas víctimas del mismo delito. El juez entendió que la madre actuó como había sido enseñada ella por su madre y su abuela.

Seguramente vos tenes muchos casos de este tipo. Cada uno es un ejemplo de lo que puede la violencia en una familia. A veces las mujeres, otras los niños, muchísimas veces los ancianos, muy pocas los hombres. Cada uno de ellos sufriendo algun tipo de maltrato o abuso, físico o psicológico.

No puedo hacer de cuenta que todo está bien. Por eso hoy, y disculpen, pero esta vez cero humor.
Con cariño, Leni